Hace unos días conversamos, largo y tendido, con algunos amigos en Santo Domingo, sobre la situación del empobrecido pueblo de Comedero Arriba.
En el marco del encuentro hicimos una radiografía de sus carencias, limitaciones y hasta avanzamos en las posibles propuestas para lograr la superación de sus penurias.
En todo el conversatorio nuestra reflexión giró en torno a que nuestra población está preparada para competir en dignidad, en decoro, en trabajo, en estudio (a pesar de que en este rubro hemos subido algunos puntos) y en servicio.
No así la tierra de don Jesús Colón, Ramón Valdez, Marcelino Guerrero, Juanito Pérez, José Cleófe Santos, Ventura Hidalgo, Florentina Tejada y del Ñato de Majina, por tan solo mencionar algunos de nuestros viejos robles, no está preparada para competir en salud, en economía y menos en política con ningún otro municipio del Nordeste.
Es lamentable, pero tenemos que decirlo, en Comedero Arriba no tenemos estrategas y analistas políticos que vean más allá de la curva, que ponderen a sus munícipes y le hagan comprender la realidad del presente con un perfil hacia el futuro.
Comedero sólo cuenta con políticos cocidos al vapor, que solo ven a gamberros, reclutas, adeptos y clientes en campaña, los cuales son utilizados en cada certamen electoral, como cebos que solo sirven para atrapar ratones en tiempo de plagas.
Los políticos de mi pueblo olvidaron que la política es ciencia que se aprende para servir y triunfar, para alcanzar metas y desarrollar la comunidad, para avanzar en la consecución de objetivos y saber que esto conlleva esfuerzos, empeños y sacrificios, la cual debe traducirse en solidaridad y amor al prójimo y su colectividad.
Aunque haya en el mundo políticos Comederenses que traten en vano de darle otro giro y matiz a la política, esta seguirá siendo, como lo establece el gran legado del Patricio Juan Pablo Duarte, “ la Ciencia más pura y digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles".
En el marco de la política, las cosas se hacen en el momento preciso y a la hora perfecta. Con ella hay que jugar en el tiempo y en el espacio. No todo redunda en beneficio para el que la ejecuta para lograr un determinado interés, porque si así hubiese sido, el actual alcalde de Comedero Arriba, el señor Pablo María Mendoza (Aridio), hoy no estuviera saboreando la amarga estopa de su derrota política, a pesar de su ayuntamiento estar ejecutando una bonita obra que más temprano que tarde servirá al bienestar colectivo de su municipio.
El alcalde Aridio, los munícipes y los políticos saben que la acera y contenes y la construcción de la rotonda no es la prioridad central de Comedero, porque ese poblado no cuenta con los recursos económicos suficientes y, además porque hay otros problemas que han venido postergándose, de los cuales los munícipes reclaman el concurso de las autoridades nacionales y locales.
Comedero Arriba tiene problemas que le conciernen a los ministerios de Medio Ambiente, Educación, Obras Pública, Salud Pública y al INAPA, pero su síndico (Hoy Alcalde) avalado por su sala capitular decidió, lavarle la cara al municipio, “para que mañana, los que vengan de la capital, de Fantino y Cotuí lo vean lindo”, ambición esta que a nuestro modo de verla, parece que fue la sepulturera, la que mató su repostulación al puesto.

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