Ahora que en Cotui se avecinan aires de progreso, con la inminente apertura de nuestra mina de oro, habrá que desempolvar las consignas, buscar los estatutos del Sindicato de Trabajadores de la Rosario Dominicana y prepararse. Les aseguro que no serán una, diez, ni veinte las veces que tendremos que salir a pelear por lo que es nuestro y lo que de seguro los malos de allá, con los ignorantes
MILCIADES PICHARDO
Director
Los cotuisanos que nacimos y crecimos en la llamada democracia. Aquellos que nos hicimos hombres y mujeres, después de los doce años de Balaguer, llegamos a la fiesta después que los tragos se habían acabado y la música estaba apagada.
Son pocas las cosas que nos dejaron para luchar. De aquellos ideales, que sólo vimos los que logramos los remanentes comunistas en el campus universitario, arropados por lo que quedaba del Flabio Suero, La Uner, El Feflas y el Felabel entre otros grupos, nos quedamos sin nada concreto, por qué luchar, por qué tirar una piedra, por qué quemar una goma, nos quedamos sin nada por qué protestar y nos quedamos incluso sin consignas Lamentablemente, a muchos de nosotros, la nueva trova y las canciones de protesta no nos dicen nada.
Gente como Víctor Jara, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Sonia Silvestre Expresión Joven, Los Guaraguos, Ramón Leonardo y otros, son simplemente artistas de otros tiempo y nada más, no gente que tenían un fusil en la garganta y una granada en la pluma.
Ahora que en Cotui se avecinan aires de progreso, con la inminente apertura de nuestra mina de oro, habrá que desempolvar las consignas, buscar los estatutos del Sindicato de Trabajadores de la Rosario Dominicana y prepararse.
Les aseguro que no serán una, diez, ni veinte las veces que tendremos que salir a pelear por lo que es nuestro y lo que de seguro los malos de allá, con los ignorantes-lameculos-oportunistas del patio, querrán cogerse para su único provecho personal.
Es doloroso admitir, que las ideologías se suicidaron en el mundo, pero en Cotui están más muertas que en muchas partes, sin embargo, espero, tener a Dios como guía, para poder decirles como Jesucristo ante el sepulcro: hombres cotuisanos levántense y caminen, que lo que nos espera es grande.
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